Darksiders 2

Darksiders 2: Te conozco Raziel… eres valioso.

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Re-arrancamos el mono con una reflexión tardía de  Dark Siders 2, el cual salió este verano. Desgraciadamente, a estas alturas de la película hay poco más que se pueda decir de él: Que bonito que es, lo mucho que evoluciona respecto a su predecesor y el nivel rolero que le inyecta en vena a la saga.

Muerte comienza su viaje

Todo eso es cierto, respecto a Darksiders, esta secuela se presenta no solo mucho más fresca, sino que además se nota mucho más trabajada y también bastante más seria. Manejando al jinete Death (o si lo preferís, Muerte), el jugador tiene que recorrer diversos mundos en busca de una solución para resucitar a la raza humana.  Ya que gracias a su hermano, War (vale,cansinos, Guerra) ésta se extinguió en el prólogo de la primera parte.

Raziel en Mono Vicioso
Raziel de Legacy of Kain

Ahora bien. Y aquí vienen los palos. Para los que ya peinamos canas y calvas, el juego en cuestión tiene un tufo muy grande a otro deudo, y nos referimos al Legacy of Kain y a su Soul Reaver. Desde una estética decididamente muy similar, hasta el trasfondo siniestro (en el que solo faltan vampiros), el amigo Muerte  se da un aire muy cercano al de Raziel, co-protagonista de la saga citada.

Es muy triste admirlo pero a estas alturas no hay nada inventado. Y aún así: NOS GUSTA.

¿Que por qué? Porque Darksiders 2 es un juego honesto. Tu función como jugador es manejar a un mazas con dos guadañas e ir rompiendo craneos a troche y moche entre salto y salto en un rollo pseudo plataformero. Así que pregunto yo: ¿dónde está el problema? El juego es efectivamente deudo de otro grande del género (del cual ni siquiera hemos vuelto a saber nada de secuelas en casi 10 años). No pretende ofrecer ni un gran giro de guión, con un final más bien corto y lamentable, ni sesudos dialogos, ni tampoco personajes con trasfondos shakesperianos ni complejos. Tan solo desestresar un poco y de paso hacerte pasa un buen rato. Porque, para eso están los juegos, ¿o no?